miércoles, 15 de mayo de 2013

“LAS NIÑOS ANTE LA PUBLICIDAD TELEVISIVA”



Los anuncios televisivos utilizan diferentes códigos de manera que se produzca un efecto que posibilite su rápida transmisión al receptor.  Los niños son los grandes explotados por la publicidad televisiva. Se trata del público más indefenso ante la persuasión publicitaria debido a su ingenuidad. Los fabricantes de juguetes ganan millones cada año por lanzar al mercado sus productos destinados a niños.



Además, la publicidad televisiva proyecta estereotipos relacionados a aspectos raciales, sociales, culturales, sexuales, así como también hábitos alimentarios. Continuamente vemos en televisión anuncios de comida rápida que se hacen apetecibles hasta a los adultos, muchos de ellos sugieren la compra de galletas, chucherías o la promoción de restaurantes de comida rápida. Ese excesivo número de comerciales que sugieren alimentos, tiene su parte relacionada a la obesidad infantil.

Por otra parte, la exagerada representación de imágenes corporales "perfectas" puede contribuir al problema de la anorexia sobre todo en adolescentes, debido a la ansiedad que provoca. Aunque parece increíble, ya se comienzan a dar casos de niñas con esta enfermedad que por ejemplo han dejado de comer porque quieren estar guapas para su comunión. ¿Cómo puede estar ocurriendo esto?

Más de la mitad de la publicidad contiene información errónea, engañosa o ambas, pero que los niños creen como verdadera. De tal manera que, la televisión no solo ofrece sino que impone experiencias, condicionamientos a nuestros niños pues ellos son el principal blanco hacia el cual van dirigidos la mayoría de los anuncios comerciales.

Cuanto más involucrado está un niño en la cultura de consumo, más probable es que sufra depresión, ansiedad u otros problemas emocionales o psicológicos. Muchos de los niños a los que se dirigen todavía no han desarrollado la habilidad de ser críticos y resistirse al poder de persuasión de los anuncios. por ello, cuando tenemos la oportunidad de estar con un grupo de pequeños nos damos cuenta que todo lo que cantan, juegan y quieren aparece en la televisión. Los niños aprenden de lo que ven y son grandes imitadores de personajes o dibujos que aparecen, al observar a los niños atentamente podemos ver los comportamientos y valores que aprenden si se hace una mal uso de la TV. 

Para solucionarlo, es necesario controlar mejor el acceso de los infantes a la televisión. Ellos son los grandes perjudicados y nosotros tenemos el poder de evitar estas situaciones. Somos los adultos quienes tenemos debemos decir “no” y limitar la exposición a la publicidad de los más pequeños. Hagámoslo para que un medio que podría resultar beneficioso en su aprendizaje no se convierta en un gran destructor.

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