La revolución educativa
se está viendo obligada a llegar a las escuelas a maestros, tanto con
experiencia como aprendices del gremio, a encontrarnos en una sociedad en la
que el entusiasmo por aprender se ha perdido.
Es
cierto que a lo que se está acostumbrado a aplicar como maestro en la escuela
es un método aburrido y repetitivo de enseñanza-aprendizaje en el que los
alumnos escuchan al profesor leer sobre información que no les interesa, puesto
que en la mayoría de ocasiones se encuentra alejada de su realidad, para que
luego ellos la tengan que memorizar y vomitarla el día del examen.
El
currículo con el que contamos en nuestro país es bastante rico aunque todavía
queden cosas por contemplar. Por lo que a mi parecer en lo que falla el sistema
es en las formas de dar a conocer todas esas enseñanzas y por tanto, de llegar
al alumno y cautivarlo en este proceso. Aquí destaca la idea de llegar al
pensamiento crítico y creativo del alumno. Siempre aprendemos más a través de
actividades que nos influyen y en las que podamos intervenir, como son todas
aquellas que nos rodean en nuestro día a día, y no en las que somos sujetos
pasivos que nos inyectan información y finalmente no la recordamos. Entonces,
por qué no aprender mediante habilidades de pensamiento que nos ayuden a
explorar lo que nos dan, saber resolver seleccionando lo más importante y verlo
para aprenderlo.
Con
esta idea ya no nos tendríamos que preocupar en gran medida por aquello que los
niños ven o dejan de ver por Internet televisión o cualquier otro medio de
comunicación puesto que ellos mismos seleccionarían la información relevante.
Internet es una herramienta que puede nos puede llegar a un amplio
conocimiento, a eliminar las fronteras de los libros e incluso, del nuestra
ciudad y conocer otros mundos. Pero siempre utilizándolo como lo hemos dicho un
recurso, una herramienta dentro de tantas con la que incrementar nuestros conocimientos,
el camino para conseguirlo y un fin en sí mismo, en el que sin Internet se
convierta en nuestra forma para pensar.
Llegados
a este punto, la idea que más me perturba es la de si los futuros maestros
estaremos preparados, para educar de forma completamente diferentes a la que
hemos sido educados y únicamente hemos visto leves ejemplos en nuestra
formación universitaria. En la teoría considero que lo tenemos todos asumido,
pero en la práctica pienso que nuestro entusiasmo y anhelo de cambio nos ayudarán
pero, realmente llegaremos a conseguirlo. Eso espero, por el bien de todos,
porque nosotros y esas futuras generaciones harán que nuestro país salga a
delante o nos hundamos completamente.
En este
sentido, espero también que los múltiples cambios políticos no lleven a olvidar
el pensamiento de este gran cambio que debe sufrir la educación, en que ya
estamos trabajando y todavía queda un gran camino.


No hay comentarios:
Publicar un comentario