El texto habla de la ciudad como lugar
donde se producen las relaciones humanas. Por ello, el ideal de todo ser humano
debe ser una ciudad donde puedan vivir todas las personas y los colectivos con
satisfacción. Lo que implica una ciudad participativa, segura, saludable, una
ciudad educadora. La ciudad es un espacio de enseñanza-aprendizaje, un centro
de valores y recursos como los que nos ofrece el patrimonio y que dan lugar a
múltiples actividades educativas.
Aprender del mundo real es una
experiencia que se ha realizado desde hace muchos años. Hasta el siglo XVII el
aprendizaje estuvo fuera de la escuela. Los estudiantes van aprendiendo en la
viva realidad del mundo. Acercarse a cada conocimientos diverso que ofrece cada
parte de la ciudad en la que vivimos, cada edifico, cada rincón, etc. El
conocimiento nos tiene que llevar a la construcción de una mejor sociedad.
Respetar a la ciudad convierte a ésta en un espacio de enseñanza.
Debemos entender la educación como el
eje transversal de toda función para crear nuevas culturas, y de esta manera
crear una escuela nueva acorde con los nuevos tiempos. La educación de hoy en
día está encerrada en aulas de paredes aburridas, en las cuales la única manera
de acercar el mundo a los educandos es a través de esa nueva ventanita que nos
hace ver cosas nuevas, la pizarra digital. Muchas instituciones educativas
cuentan con esta tecnología pero, por desgracia, la falta de conocimientos para
su utilización muchas veces la hace inservible.
El texto no nos habla de esto, sino que nos
intenta hacer ver que la educación no está solo en esas cuatro paredes, sino
que alejándonos unos metros de ellas tenemos un sinfín de conocimientos que nos
pueden ayudar y abrir los ojos hacia esa nueva educación.
La ciudad cuenta con las mejores
condiciones materiales para difundir los aprendizajes y los conocimientos
útiles para vivir en sociedad. Podemos considerar la ciudad como un escaparate
lleno de posibilidades y de ofertas diversas que esperan ser elegidas. Lo que
está ocurriendo es que vive desaprovechada, debemos cambiar esta idea.
La sociedad es el primer lugar en el que
aprendemos y que nos rodea durante toda nuestra vida, por ello la escuela debe
conocer todas sus potencialidades y hacerlas atractivas a la vista de cada
persona que en ella reside dando significado a cuanto le rodea así se llegará a
la consecución de ciudadanos más cultos, más solidarios y más felices. La ciudad
es un agente educador, por lo que aprovechemos los recursos que nos ofrece.
Que
cuantos vivan en estos entornos patrimoniales los amen, los mimen y lo comprendan
es una tarea fundamentalmente educadora.







